La Xunta cierra su participación en el sandbox europeo de IA con una solución para automatizar las transcripciones de las llamadas a los servicios de emergencias
El director de la Agencia para la Modernización Tecnológica de Galicia, Damián Rey, participó hoy en Madrid en la clausura del primero Sandbox europeo de IA, en el que la Xunta participó con un proyecto que aplica la inteligencia artificial para mejorar y automatizar la transcripción de las llamadas a los servicios de emergencia.
Damián Rey valoró muy positivamente la participación de Galicia en el Sandbox porque permitió "trabajar de manera práctica sobre los requisitos del Reglamento Europeo de Inteligencia artificial y entender como aterrizar esos requisitos regulatorios en un sistema real de alto riesgo".
El sistema presentado por la Xunta consiste en una solución de inteligencia artificial aplicada al servicio de emergencias, diseñada para automatizar y mejorar la transcripción de llamadas de emergencia mediante tecnologías avanzadas de reconocimiento automático del habla.
Esta solución, la única presentado la este entorno de pruebas por una administración pública, permite transcribir llamadas en tiempo real o casi real, almacenar las conversas en formato estructurado y facilitar posteriormente búsquedas, análisis e investigaciones sobre incidentes de emergencia.
El proyecto no solo busca automatizar tareas, sino también mejorar la capacidad operativa de los servicios de emergencias. Gracias a la creación de bases de datos estructuradas de transcripciones, el sistema permitirá desarrollar futuros casos de uso relacionados con analítica avanzada, detección de patrones, predicción de incidentes o mismo priorizar llamadas en función de indicadores emocionales detectados durante la conversación.
Sandbox de iA
El proyecto de la Xunta fue seleccionado por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública el pasado año para participar en el primero Sandobox Europeo de IA como modelo de acceso a servicios esenciales públicos. Las 11 iniciativas restantes aplicaban la inteligencia artificial a la diferentes ámbitos como biometría, empleo, infraestructuras críticas, maquinaria y productos sanitarios. Se trata de áreas consideradas de alto riesgo por el reglamento europeo de IA por su impacto nos derechos fundamentales de las personas.